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Apartamentos en el centro de un gran jardín

Haras del Lago Living Club aportó un concepto nuevo en emprendimientos inmobiliarios

Cuando los responsables del Haras del Lago se reunieron con expertos en marketing tratando de buscar una definición para el proyecto, se manejó que podía llamárselo complejo o country. Country les sonó muy ostentoso y complejo era demasiado genérico. También lo compararon con un hotel cinco estrellas, pero había más. A medio camino entre un edificio y un apart hotel, con mucho verde, el nombre Haras del Lago Living Club pasó a identificar un concepto nuevo entre los emprendimientos inmobiliarios en el país.

Se trata de un conjunto de cuatro edificios de tres pisos más pent houses, rodeados por frondosa vegetación y entre dos lagos. Y numerosos servicios en un predio cerrado.

Tiene canchas de fútbol, básquet y tenis, frontón y piscinas infantil y de mayores, más un club house con squash, aparatos y masajes. Además, seguridad perimetral, jardinería centralizada, un servicio de limpieza para cada apartamento. “Todas las comodidades de una casa pero más. Si todo esto se ofreciera en un grupo de casas sería muy caro. El concepto de Haras permite bajar los gastos comunes”, señala el arquitecto Leonardo Aguerre, uno de los responsables del proyecto. “Es un concepto nuevo en Uruguay, cuando lo hicimos no había nada parecido. Diez años después existen algunos otros proyectos que le dan a los residentes en apartamentos algunas de estas comodidades”.

“Nosotros vivimos muchos años en casa pero ahora comprobamos que una casa representa a veces una complicación. Aquí tengo todo lo mejor de una casa, el verde, la piscina, espacios para una mascota, pero a la vez no me tengo que preocupar por la seguridad o por estar cortando el pasto”, comenta por su parte su hijo, el ingeniero Leonardo Aguerre. “Se busca armonizar un estilo de vida más adecuado para nuestra época, en la cual la gente no tiene tiempo para hacer todo”, añade.

El proyecto abarca cuatro edificios con un total de 240 apartamentos, del cual se está terminando el 50%, mientras las obras siguen en una parte del predio. En los casi 100 apartamentos ocupados, viven entre 200 y 250 personas. El plan está diseñado para albergar unas 800 personas una vez que esté terminado.

“Es un emprendimiento bien uruguayo: de a poco. Hacemos un edificio, lo terminamos, luego el otro. Primero construimos y luego vendemos. No hay una política de preventa. Lo que se pone a la venta ya tiene construido por lo menos 50, 60%. Hoy solo hay cuatro apartamentos terminados sin colocar. Pero todos los servicios están desde el comienzo de las obras”, explica Leonardo Aguerre padre.

Los precios de los apartamentos van desde 165 mil dólares a los 500 mil.

Dimensiones “como las de antes”

Los edificios tienen tres niveles de apartamentos y un nivel de penthouses, mientras que las cocheras se encuentran en el subsuelo (cada apartamento tiene al menos una, aunque los hay de dos o tres, más un amplio espacio de estacionamiento para visitantes).

“El proyecto nos permitió volver a las dimensiones tradicionalmente cómodas de las casas –asegura Leonardo Aguerre padre–. No hay que correr la cama para abrir un placard, como en otras construcciones. Haras del Lago nos permitió volver a aquellas dimensiones cómodas y también al ladrillo como material fundamental”.
Los apartamentos de un dormitorio tienen entre 55 y 70 metros cuadrados. Los de dos dormitorios están en 100 metros cuadrados y de allí para arriba. Y no faltan los baños: hay uno por cada dormitorio, hasta llegar a los cuatro baños. En los apartamentos de cuatro dormitorios, dos tienen el servicio sanitario en suite. Los pent houses tienen espacio previsto para piscina, aunque no todos la han instalado (algún propietario pidió en su lugar un jacuzzi).

“Los apartamentos son súper espaciosos, comparados incluso con apartamentos grandes. La construcción es tradicional, todo en ladrillo. Los muros son dobles, los pisos y los techos de hormigón”, agrega Leonardo hijo.

Todas las unidades cuentan con calefacción por losa radiante, individual para cada apartamento y para cada ambiente, lo que permite regular la temperatura y el consumo.

Los gastos comunes son bajos para todo lo que se incluye, subrayan los responsables del proyecto: alrededor de 7.000 pesos el de un dormitorio, 12.000 el de dos; para los de tres hay mayor variedad (entre 12.000 y 15.000). Eso incluye seguridad las 24 horas, la electricidad exterior, la iluminación común, el consumo de agua del apartamento, la jardinería entre edificios, el uso de todas las canchas durante el día, la limpieza de los lugares comunes y las piscinas. También la limpieza de graseras una vez por mes. No se incluye el uso del club house (el turno es del orden de los 2.000 pesos), así como el gimnasio, que tiene una cuota mensual. Para usar las canchas de noche se debe abonar el gasto de electricidad. Tampoco el paseo de perros o el lavadero de coches, dos servicios adicionales.

La administración, que es presencial y abre los sábados, ofrece servicio de limpieza para los apartamentos, que se contrata por mes o se puede fraccionar por horas.

Otro detalle: en el Haras funciona un jardín de infantes para niños de uno a cinco años, para residentes o público de afuera.

Uno más: existen caniles y un espacio cercado para que los perros corran con libertad (en los otros sectores es obligatorio que vayan con bozal).

Verde, siempre verde

El Haras del Lago se encuentra junto a la Interbalnearia, del lado norte de la ruta, pero desde afuera solo se ve vegetación abundante. Ese es uno de los distintivos del proyecto: hace desaparecer el hormigón de la vista. El predio ocupa en total 60.000 metros cuadrados y la relación entre el verde y la ocupación del suelo es de cuatro a uno.

La circulación vehicular se realiza por solo dos calles y ambas son perimetrales, no cruzan la parte residencial. La circulación en el resto del complejo es peatonal, lo cual garantiza la seguridad, atempera los sonidos y mejora la visual. Que el lugar sea lo más amigable con la gente es el objetivo. Además, se apunta a que la altura de los edificios no sobrepase la de los árboles. Entre cada edificio hay por lo menos cien metros de distancia.

El Haras dispone de un vivero propio y se plantan incluso árboles frutales. El jardín lo cuida la copropiedad y eso permite tener un área enjardinada notoriamente mayor. Además, los apartamentos en la primera planta tienen su propio jardín, los pent houses un amplio espacio abierto y piscinas y todos los apartamentos cuentan con terraza y parrillero.

La génesis del proyecto

Haras del Lago se hizo un nombre como local de fiestas y reuniones, hasta que un gran incendio destruyó completamente el local. Leonardo Aguerre padre recuerda que le habían ofrecido participar del emprendimiento hace mucho tiempo, pero no era su intención atender un lugar de fiestas. Sin embargo, asegura: “El predio siempre me pareció espectacular. Nos gustaba el lugar, tiene cierta energía, vegetación, altura…”

Después del siniestro cayeron todos los contratos y eso permitió cambiarle el giro comercial al predio. Sin embargo, cuando la empresa responsable del nuevo Haras compró el terreno todavía no tenía nada aprobado.

La idea llamó la atención por su originalidad cuando la presentaron ante la Intendencia de Canelones. “Al comienzo, a los responsables del sector de Arquitectura de la comuna no les gustaba porque pensaban que era un lugar muy rural. El entonces intendente Marcos Carámbula en cambio fue muy visionario, no lo impuso pero convenció a la parte técnica que era una buena idea. ‘Si no se hace ahora alguien lo va a hacer más adelante’, dijo entonces”.

Aguerre asegura que recibieron “una respuesta equilibrada” por parte de la Intendencia. “Y los que se opusieron al proyecto se sacaron el sombrero al verlo construido, pensaban que no se iba a respetar el medio ambiente como lo hicimos. Pero nosotros antes de poner el primer ladrillo ya teníamos en marcha el vivero porque sabíamos la demanda de plantas que íbamos a tener”.
“Debemos agradecer la apertura mental de la Intendencia de Canelones hace 10 o 12 años. Ahora está asumido, pero hace unos años no se imaginaba un country de apartamentos. Y mucha gente pensaba que iba a ser un fracaso”, comenta.

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